Una pista: imagina que tus orejas son el cielo y los pendientes, las estrellas.

Llega una nueva tendencia en piercings que promete crear nuevas adeptas: las constelaciones.

La técnica se basa en perforar la oreja con un grupo de tres o más pendientes diminutos dispuestos de forma artística – como si se tratara de un grupo de estrellas – y nada convencional. Esta nueva moda tiene nombre y apellidos: Brian Keith Thompson, el famoso fundador de ese templo de los tatuajes y los piercings de Los Angeles llamado Body Electric, que además tiene un buen puñado de celebrities como clientas entre las que figuran Beyoncé, Chiara Ferragni, Rihanna, Jessica Alba o Scarlett Johansson.

Aunque no se trata de algo nuevo, tal y como explican desde Refinery29, es ahora cuando la tendencia está empezando a hacer mella. Los motivos son claros: las celebs y las chicas cool de L.A. ya los llevan y, sin duda, las imágenes súper estéticas que inundan Instagram son una gran reclamo. ¿Más razones? El resultado es único, minimal y se adapta fácilmente a la fisonomía de la oreja y los gustos de la clienta, puesto que pueden hacerse únicamente en el lóbulo de la oreja – tranquilas, temerosas del cartílago.

“Puedes coger un piercing con el que no estés contenta y darle un hermanito o hermanita y… se convierte en algo de lo que te vuelves a enamorar”, cuenta Brian en una entrevista acerca de sus muchas posibilidades. Las afortunadas que ya lucen estos ‘constellation piercings’ suelen apostar por mezclar aros finísimos, bolitas doradas, minúsculas piezas de joyería y pendientes en forma de cruz, de estrella y de casi cualquier cosa que te puedas imaginar.

A pesar de que hablamos de perforar la oreja en varias ocasiones –tantas como pendientes quieras llevar–, es importante que los nuevos agujeros sanen antes de volver a por más. El famoso piercer recomienda no hacerse más de 2 ó 3 por sesión, si es la primera vez, o 5 como máximo para las veteranas. Más consejos: encuentra primero un diseño que te guste y, después, al profesional adecuado. Y recuerda que no hay límites: tus orejas son el cielo y los pendientes, las estrellas.